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miércoles, noviembre 30, 2016

Tu más profunda piel - Julio Cortázar


  

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel.
  No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacía de tu rostro una máscara de joven faraón nubio... Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche.
De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos.

¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste  "Me da pena", y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto.
  
Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

Dijiste "Me da pena, sabes", y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado.

Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.
  
Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego.
No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo.


Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.

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martes, septiembre 17, 2013

Crianza Continuum



Varias personas me han dicho, ya es hora de que no le des de comer a tu hijo por las noches, también hay quien me dijo que solo 6 meses de leche materna era suficiente que para qué le daba más o por qué le daba a libre demanda, hubo quien también me dijo que lo dejara llorar solo en su cuna por la noche, que lo haría un día o dos y luego se le quitaría, hay quien dice también que llorar fortalece sus pulmones y hubo quien me dijo que los niños son egoístas (¡?) y solo piensan en ellos, que lo mejor es ponerles limites.
Pues yo respeto lo que cada quien quiera hacer con sus hijos, pero, yo creo que la crianza de apego es la mejor elección, yo la tuve y soy una mujer independiente, auto suficiente, segura... claro que tengo mis "issues" pero, yo siempre me sentí bienvenida y amada, valiosa por quien era, a mi nunca me regañaron por romper algo, por preguntar todo o por subirme a la cama de mamá.

Es triste que las mujeres de ahora no solo no leen, además creen saber todo sobre crianza de los hijos(porque se da natural ¿no?, porque se da por instinto ¿no?) , pensando que lo saben todo porque el pediatra o su mamá así lo dijo, porque era lo mejor según "x", porque mejor que no me dé lata y yo pueda seguir con mi vida de soltera, de antro en antro, o con mis amigas, total que me lo cuide mi mamá o mi suegra, eso es más sencillo y no documentarse, tratando de aprender todo lo posible por el bien de nuestros hijos, los hombres del futuro, un futuro que podemos cambiar ahora con la educación que les demos, con la crianza que les proporcionemos, un futuro que anhelamos pero del cual no hacemos mucho o no nos damos cuenta que empieza por casa.

CRIANZA CONTINUUM

Entrevista a Jean Liedloff, antropóloga y autora del “concepto de Continuum”

La mayoría de las criaturas nacidas en Occidente viajan en cochecito, duermen en su cuna, lloran sin obtener el consuelo que reclaman… Padres e hijos nos separamos muy pronto, erróneamente convencidos de que estamos favoreciendo la independencia de los niños y nuestro bienestar.

La antropóloga Jean Liedloff convivió, durante los años setenta, con una comunidad de Venezuela (la tribu de los Yequana) y pudo observar una crianza de contacto continuo. Su famoso libro El concepto del continuum revela la importancia de lo que designa como fase en brazos y nos recuerda que actuar contra las expectativas naturales de la especie humana nos lleva a perder nuestro bienestar… y pasa factura.

Estamos tan alejados de nuestro instinto que convertimos en súper éxitos de ventas los libros que ofrecen métodos para enseñar a dormir a nuestros hijos, para poner límites, para aprender a comer… ¿Por un lado el conductismo y por el otro el continuum?

Jean Liedloff: En América, el doctor Ferber enseña a las parejas el sistema conductista para dormir a los niños. Les explica que después de cinco minutos de atender al niño, deben salir de la habitación. En la segunda ocasión deben separarse de él diez minutos, en la tercera, veinte minutos… Al cabo de unas noches, el niño aprendió él mismo a consolarse. Usar esta palabra, consolarse, es reconocer la miseria de este sistema, que cultiva la desesperación del niño: ya no espera que nadie se interese por él. Lo más trágico es que él no está enfadado con sus padres, porque cree que son como dioses, son todo lo que un hijo desea y necesita. Así pues, el niño siente que no es bueno, cree que no es como debería ser, que no es suficientemente amable o interesante. Este sentimiento perdura a lo largo de toda la vida en el interior de la persona.

El problema es que este método aparentemente funciona. Unos días después, si los padres han sido capaces de sufrir los lloros, el niño se duerme sin reclamar presencia constante. ¿Como se pueden prever las consecuencias?

Claro que funciona, ¡porque el niño ya no llora!, pero cultiva la desesperanza. No hace falta esperar al futuro para hallar las consecuencias, las podemos observar en el presente. Si el niño ve que su lloro no funciona, que no le sirve de nada, pierde la esperanza. ¿Eso es lo que queremos para nuestros hijos? Si sufre, ¿no nos importa?

Nuestra sociedad tiende a creer que un niño que no llora es un niño bueno, que un niño que no reclama atención constante es un niño que se porta bien.
Es un niño con el corazón roto. Probablemente es un niño que odia la sociedad. Un niño debería sentirse bienvenido y valorado. Entre nosotros, no hay casi nadie que se sienta así.

Todos los padres deseamos lo mejor para nuestros hijos. Hacemos lo que hacemos pensando que es lo correcto. Así que, ¿por qué esta incompetencia a la hora de criar?

Desde bien pequeños nos cuentan que no debemos obedecer nuestros impulsos primarios: debemos hacer caso al doctor, al profesor, a la madre, etc. Siempre tenemos la referencia del adulto, y aprendemos a desconfiar de nuestros sentimientos si estos no coinciden con lo que este adulto nos marca. De mayores, aparcamos nuestro conocimiento instintivo, la voz interior que nos quiere alertar, y nos ponemos en manos de expertos que dicen saber cómo debemos cuidar a un bebé. Todo el mundo sabe, sin necesidad de un diccionario, que cuando un niño llora no es feliz, que está pidiendo algo. El primer experto es el bebé, que sabe lo que pide; el segundo experto se halla en el interior de cada madre y cada padre. De pequeños nos dicen que no debemos obedecer nuestros impulsos primarios: debemos obedecer al adulto. Así aprendemos a desconfiar de nuestros instintos y sentimientos.

Si no hemos criado a un niño continuum, ¿qué podemos hacer para resolverlo?

Un niño de cuatro años lo puedes poner a dormir contigo, si él lo desea, hasta que se vaya por propia voluntad. Si tienes un hijo mayor, puedes hablar con él. Lo que hace falta es exponer los sentimientos. Si tú misma no te sentiste suficientemente acogida, también. Yo nunca me sentí bienvenida, y hacía todo lo posible para que mi madre se sintiera orgullosa de mí. Descubrí que haciendo bromas, ella reía. Y yo hacía bromas. Pero me di cuenta de que ella no se reía porqué estuviese orgullosa de su niña sino porqué el juego era divertido. Reconocerlo y explicarlo también ayuda.

Volviendo a los hijos, es un hecho biológico que al dormir con otra persona, con un animal de tu misma especie, se crea empatía.

Cuando tienes dos hijos, ponerlos a dormir juntos es una buena idea. Serán más amigos.

Es por eso que afirma que los hermanos no han de sentir celos.

Los celos no tienen razón de ser. No es ninguna norma de la naturaleza que los mayores tengan que sentir celos de los pequeños. Si el primer hijo dejó voluntariamente los brazos de la madre, si “aparca” el continuum al empezar a gatear, porque que confía en que puede alejarse pero también puede regresar cuando quiera, no siente que le estén quitando nada. Y si no tuvo eso cincuenta años atrás, cuando era el momento, seguramente aún lo está buscando. Lo buscará en la empresa dónde trabaja, en su pareja, en cualquier lugar o sustancia.

Vivimos en una sociedad adicta a las drogas, al alcohol, al trabajo, al sexo, a la tecnología… ¿por falta de continuum?

Se puede afirmar casi con total seguridad que todas las adicciones tienen su inicio en la infancia. Con las adicciones pretendemos conseguir un estado de bienestar, un estado de conciencia más confortable. Nos sentimos incómodos y buscamos la evasión. El adicto busca la misma sensación que tiene un niño cuando está en brazos: confort y seguridad, sin la responsabilidad de pensar y decidir.
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El contacto madre-bebé parece la solución para la paz mundial. ¿Los niños Yequana no se pelean?

Parece imposible, ¿verdad? Nunca los vi pelear ni discutir gritando, ni niño con niño ni adulto con niño. Los indios adultos tampoco se pelean. A veces se emborrachan y lo que ocurre es que ríen mucho; en su sociedad tiene mucho valor quien más ríe. No llevan la furia dentro de si, y quizá por eso no tienen tensiones musculares, ni otros de nuestros males sociales. La delincuencia y la criminalidad son problemas propios de nuestra sociedad. Las personas que cometen actos violentos contra otras personas son generalmente las que se sintieron poco bienvenidas, poco acogidas, son hombres y mujeres que creen que no son buenos, posiblemente porqué, al principio, no se sintieron suficientemente acogidos por sus padres.
Es fácil imaginar que una persona que se siente mala actúe como mala contra la sociedad.

Un poco de sal, un poco de pimienta… ¿cuál sería para Jean Liedloff la fórmula mágica para mejorar la salud de la sociedad?

Tratar a los niños y las niñas de manera que se sientan bienvenidos y valorados. Que noten que pertenecen al right staff, a la clase adecuada. El ideal sería poder sentir eso: “Soy quien debo ser, estoy en el lugar correcto, soy respetable y respetado. Cuando alguien me conoce confío en que voy a gustarle y que seré valorado, que no me rechazarán”.Y en cambio nos pasamos la vida actuando de tal manera que nos valoren…
Como si hubiésemos nacido en pecado… Esa es la idea cristiana: nacemos con el pecado original.

Una queja clásica de los padres es que los hijos reclaman continuamente su atención, aunque sea en negativo. En lenguaje popular decimos que los niños tienen mucho cuento, como si siempre quisieran tomarnos el pelo.

Es lo que entendemos por relaciones adversariales, muy habituales en nuestra sociedad. ¿Pero cómo es posible que los niños puedan ser nuestros adversarios? ¡Los padres lo son todo para los hijos! y ellos sólo necesitan llamar la atención cuando sus experiencias no son correctas.
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Usted también defiende que los niños quieren que los padres les marquemos límites.

Necesitan saber las costumbres de su gente. Eso no significa que limitemos o rechacemos, sino que informemos sobre como hacemos las cosas en cada casa. En una ocasión fui a comer en un restaurante con una familia amiga y el niño pidió al camarero que le llevara alguna cosa. Yo me acerqué a su oreja y le aconsejé, bajito: -Di por favor. Eso no se interpreta como un juicio contra el niño sino como una información, y no pone al niño en ridículo sino que le permite sentirse a tu lado, en el mismo equipo.

Otra de sus recomendaciones es atender a los bebés sin que sean el centro de atención…

No deben ser el centro de atención. ¡Y no es lo que ellos quieren! Si tú eres la madre, no puedes estar pidiendo continuamente al bebé qué quiere hacer o qué quiere que haga mamá. Eso equivale a no comprender para nada el concepto del continuum. Más bien es Yo hago lo que hago y tu eres como un pasajero, que mira y aprende lo que hacen los adultos de esta cultura, de esta raza. El pequeño tiene un sentido natural de la jerarquía, entiende que los niños mayores saben más que él y los sigue para aprender qué hacer. Al principio participa de la vida de los adultos de forma pasiva, pero no como protagonista central y único. Durante miles de años, la persona que atendía el bebé lo hacía a la vez que otras cosas, normalmente trabajando en el campo con el niño encima, pero sin estar permanentemente pendiente de él.

BASES DEL CONTINUUM

El concepto del Continuum explica que, para conseguir un desarrollo físico, mental y emocional óptimo, los seres humanos –en especial las criaturas- necesitan vivir el tipo de experiencias a las que nuestra especie se adaptó durante el largo proceso de nuestra evolución. Para un niño, estas experiencias incluyen:

* Contacto físico constante con la madre (u otro familiar o persona que le cuide) desde el nacimiento.
* Dormir en la cama de los padres, en contacto físico constante, hasta que se vaya por decisión propia (a menudo alrededor de los dos años).
* Lactancia materna a demanda.
* Permanecer constantemente en brazos o en contacto con el cuerpo de otra persona (normalmente la madre), situación que le permite observar el entorno mientras la persona que lo carga hace su trabajo, hasta que el niño empiece a moverse y gatear por su propio impulso (normalmente entre los seis y los ocho meses).
* Las personas que lo cuidan deben responder inmediatamente a sus señales, sin juzgar ni invalidar el lloro o la demanda del niño, pero sin convertirlo en el centro de atención constante.
* Hacer que el bebé sienta que cumple las expectativas de los adultos y que es bienvenido y digno.

El libro original “The continuum concept” se publicó en 1975. La edición en castellano es El concepto del Continuum, Ed. Obstare, reedición de 2007

miércoles, agosto 21, 2013

caída libre

....De repente me encontraba con los brazos extendidos, y me dejé caer para saber si olvidaría todo...mientras el viento se cortaba con mi nuca en el recorrido hacia el suelo, pensaba....pensaba en mi vida futura después del golpe, pensaba en la posibilidad de borrar toda clase de recuerdo…que utopía, no llevaba la mitad del corto trayecto y ya habías aparecido tantas veces, en recuerdo, en aroma y hasta en la caricia del viento en mi espalda…y yo, con los ojos bien cerrados…si  después de todo es probable que no vería hasta el recuento de los daños…pensé.
 
Pero algo sucedía…no se si fue tu luz que me envolvía, o que el suelo estaba demasiado lejos…quizá. Pero estabas otra vez ahí, recogiendo los restos de mi alma descocida, los pedazos de mi cuerpo esparcidos en el tiempo. Sentí miedo, ahora lo admito sin temor a que lo sepas, pero temía aún más por no sentir dolor de nuevo...

Rodrígo Navarrete
Marzo 2004

lunes, octubre 29, 2012

el vino, las mujeres y el amor


De pronto navegando en la red buscando alguna información, suceden estos accidentes afortunados donde encuentras cosas que no buscabas pero que te encanta encontrarlas...
Esta definición de la mujer comparada con vinos y de los hombres que serían sus parejas perfectas me pareció encantadora.

... y como extraño un buen vino ... 
confesó la embarazada abstemia temporal

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Cómo te imaginas una mujer Cabernet Sauvignon, 
Marlot o Malbec y ¿cuál sería su pareja ideal?-. 
Por Luis Jait.


Ahora están de moda los vinos y es una buena moda que llegó para quedarse.

El vino se mira, se huele, se gusta, se siente y aparte, y eso es casi una exclusividad, se habla de él.

Porque el vino es tema, es un tema que despierta pasiones y es sobre eso, vino y pasiones que nosotros queremos agregar lo nuestro.  El vino se parece al amor, porque igual que el amor, embriaga, confunde los sentidos, agrega fantasías, aumenta la osadía y guarda los recuerdos con mucha generosidad.  Seguramente Uds. han escuchado hablar de taninos, antocianos, oxidación, fermentaciones varias, cubas, toneles, aromas primarios, secundarios o terciarios y mucho más.  Por supuesto que hay muchos lugares y personas que saben muchísimo donde Uds. pueden ir para saber lo que no saben y mucho más.  Nosotros vamos a charlar sobre el vino y el amor y más exactamente vamos a tratar de ayudarlos a que Uds. le agreguen al vino una fantasía que sin duda lo agranda mucho más.

El imaginar a cada variedad de vino como una mujer o un hombre diferente.  Advertencia... donde dice mujeres vale decir hombres.

Una mujer Cabernet Sauvignon es la reina, se sabe poderosa, aristocrática, imponente, su presencia es densa, tumultuosa, su palabra es contundente, inapelable y su recuerdo definitivo.  Es ingeniera, psicóloga sistémica, abogada corporativa.  Nunca pretenda discutirle ni mucho menos mandarla, como mucho, si Ud. es de aquellos hombres que hicieron lo suyo en dinero, prestigio y poder, altérnese con ella en eso de dominar, si no, déjela hacer lo suyo, vale la pena.  Ud. pórtese como un Champagne, dele ligereza y risas.

Una mujer Malbec es una muchacha que llegó de Francia, de mala fama y aquí, un mendocino fue el príncipe que la hizo princesa.  Una mujer de curvas generosas, de sonrisa dulce, huele a muchas frutas y gusta a compota de ciruelas, es una Licenciada en Filosofía, docente de la Universidad, compañera deliciosa, tiene toda la presencia pero no necesita gritarla.  Está disponible para el amor, Ud. sea un Merlot, suave, divertido le encantará.

Una mujer Merlot definitivamente es una artista, difícil de prever que hará mañana, escultora con papel o restos que encuentra por ahí, es mujer que no pide papeles pero no promete fidelidades. Es suave, con un toque de ausencia que algunos critican porque no saben que allá en Francia, las mejores son como ella.  Necesita un hombre con presencia, trate de ser un Cabernet Sauvignon.

Una mujer Barbera, muchacha del Este, escucha cuartetos, se ríe con fuerza, enamora a todos en los bailes de carnaval y hay varios que la están siguiendo jugando ellos a ser los príncipes que la despertaran.  A su prima, la Tempranillo, ya le sucedió, y ahora, anda por el mundo y se codea de igual a igual con las otras que la tenían en menos.  Sin duda ellas necesitan un hombre Malbec, con historia de trabajo, esfuerzo y éxito.

La Pinot Noire es una chica difícil, añora demasiado Europa, aquí nunca termina de sentirse del todo a gusto, es una morocha que luce rubia en los champagne, hay que tomarse el trabajo de degustarla con mucha, mucha atención. Es una escritora de novelas policiales.  Un hombre con presencia y alcurnia, un Chardonnay será perfecto.

La Sirah tiene una historia picante, las pasó todas y está orgullosa de eso, es bailarina de tap, ahora empezó con el tango, inolvidable.  Sea divertido, sea un Sauvignon Blanc.

La Chardonnay es como la Cabernet, la reina de las rubias, tanto así que la visten con diseños de alta costura, porque no dudan, vale el esfuerzo. Tiene fuerza y contundencia, es Ingeniera en Sistemas y se postuló para un cargo de Diputada.  Un hombre Merlot, bohemio, impredecible, que todo lo toma en broma es perfecto para ella.

La Sauvignon Blanc es una adolescente provocadora, mucho escote, aromas a pomelos, se ríe mucho, le encanta modelar y que se enamoren de ella, por supuesto, nunca pasa a mayores, sueña con ir a Gran Hermano.  Si quiere jugar sea un Merlot, si en cambio se quiere casar, cuídela como un Cabernet Sauvignon.

La Viognier con ese apellido ya le alcanza para pretender lujos, tiene ese toque dulce que la hace irresistible, uno siempre quiere otro beso más.  Diseñadora de ropa, le hace la gráfica a escritores sin talento y pasea por el Oriente.  Es demasiado libre como para encerrarla con un Cabernet Sauvignon, pruebe ser un Sirah pero esté atento a ser un Merlot.

La Chenin y la Ugni Blanc son chicas de mucha risa y buenas para el cachondeo, son la alegría de cada mediodía, cuentan chismes y se prestan la ropa y no hay día que no tengan planes de fiesta.  Sin duda tienen ganas de un Chardonnay con los lujos de la madera.

La Torrontés es la muchacha indígena, tiene tanto perfume que se anuncia de lejos, hay algo imponente en su historia que le marca un destino de grandeza. Es andinista, ya hizo la Pared Sur y ahora está evaluando El Gran Capitán.  

Alguno dirá, pero para mi no es así y nosotros diremos, por supuesto, 
esta es la gracia del vino, cada uno elige el vino que mejor lo representa.

Porque sin duda, el vino que ofrecemos
 lleva sobre si la tarea de ayudarnos a convencerla...




viernes, agosto 10, 2012

Autocensura

No escribo nada

Llevo noches corrigiendo balbuceos
podridos desde el útero
alimentando de palabras al reptil
que gira en mi cerebro y lo envenena

Aborto ideas antes de concebirlas
en tanto el primer verso
devora a los siguientes
en un afán caníbal de silencio

Debajo de mis párpados
los sueños
justo antes de soñarlos se vuelven pesadillas
que jamás recuerdo
y me despiertan
temblando
sin memoria
inquilino de un cuerpo
que disuelve la noche
sin saberlo.

Román Luján

miércoles, julio 04, 2012

en el centro del año

Hoy he tocado tu corazón, sombra desnuda
o vorágine o sola nota de dolor obstinado.
Hoy he tocado tu corazón en las yemas
de los dedos y he oído el mismo agudo acento
que llevó a los amantes al amor
desgarrado y a los pactos suicidas.

El año está en su centro y se desploma
lo mismo el sol ya derretido que el agua
musical y clara. Detrás del sol yo veo
una armonía destruida por las sombras tercas.
Nada nuevo se yergue bajo él: Cleopatra
modida por el áspid o la muchacha
que después de abortar se ahorca con su media,
rayo, avión o nube combatica.
¿Todo es igual, desde hace siglos?
¿Ballesta o bala trazadora,
tú o Casandra, la de nombre arrasado?
Lo húmedo se seca, asciende y se contrae.
Lo seco se humedece, avanza y retrocede.
La arcilla se hace águila; el buey lame el salitre
con su lengua de trapo. Pero todo es distinto.
El amor de Alejandro no es el mío y sus labios,
con ser labios como los labios de cualquier
mujer, son solamente indescriptiblemente tuyos.
Todo es nuevo bajo este sol, agua,
deleite o muerte compartidas.
¿Para qué atormentarnos y roer
nuestros sueños como si fueran fósiles
por arena y cristal conservados?
Me levanto y deliro. El sol, el mismo sol entonces,
es nuevo cada día, su violencia se altera
de minuto en minuto. La alegría de tu rostro
sube ya, vegetal, desde la sábana
y recobra en los ojos la luz de la ventana
(aquella luz, empero, corroída por distintos cristales).
Hoy he tocado tu corazón
como una gota de ámbar o milagro obstinado

Hoy he tocado tu corazón en las fronteras de tus ojos
y le he oído latir tranquilamente,
con la mansedumbre del agua que bulle dormida.
Tu cabello negro, que absorbe luz a borbotones,
me arrastra a donde el mes de agosto
se dilata. Somos remeros sordos en las aguas
contrarias: tu barca va en mi sangre,
mi remo ya perfora tus nostalgias profundas.

Jaime Labastida


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