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miércoles, septiembre 03, 2025

Madness


No fueron 10 años, fueron 12 y así volví, porque me encuentro con tantas notas mentales, ahogadas en ansiedad. Yo pensé que con el tiempo se hacía más fácil y no.
Hoy te veo iniciar una nueva etapa donde pierdo cada vez más "control" de tu vida
                                                                   - ¿acaso sólo yo veo a los depredadores? -
con pánico de dejar de adivinarte la mente y sentir que se me comprime el corazón a cada tanto.
Nunca pensé que amar fuera tan poderoso y tan doloroso a la vez.

Ver crecer a los hijos amenaza la salud física y mental.



viernes, mayo 22, 2020

y sin embargo



Si, te escucho, te veo y sí, estoy orgullosa de ti, pero hay tanto que me duele que no puedo decirlo. ¿Te amo? Aún…

Nunca he sido “cheerleader”… no sé serlo y odiaría ser del tipo… sé que lo necesitas, tanto como todos los representantes de tu género, pero de verdad no puedo.
Me descubro extrañándote – a tu lado -  pero también sabiendo que no necesito tanto cariño como tú. Hay días que no sé qué darte, que no tengo nada para ti – ni para mí -, que no te comprendo y no me comprendes, que a veces creo puentes y tú, abismos… y cuando tu tiendes el puente yo miro hacia otro lado.
Qué difícil es esto de mirarte en otra persona, hacer espacio cuando a veces no lo hay para uno mismo, cerrar la boca cuando eres tu y no lo que yo quiero que seas.
A veces me duele, cuando veo la confusión en tus ojos, cuando no entiendes qué es todo lo que para mí haces mal, y yo que hablo un idioma extraño que tu nunca comprendes, prefiero dar la vuelta a mi interior y volverme hostil.
Y sigues siendo tú aquí, junto a mí, y es por ti, gracias a ti, que tengo la razón que me hace respirar a diario, sonreír, tener esperanza y querer ser mejor, o menos peor, sanar o por lo menos no dejar que las fracturas corran más adelante. 
¿Cuánto de todo el problema soy yo?, mucho, quizá todo, no sé estar con nadie imperfecto, qué triste por mí, cuando tienes tanto de bueno y cuando nadie podría ocupar la vacante.

Y sin embargo sigo aquí, eligiendo quedarme a diario, contigo, porque prefiero el infierno contigo, que el invierno sin ti…

jueves, febrero 08, 2018

hasta los 10 años

Cuando mi hijo nació, mi "primo" argentino me dijo que no volvería a escribir hasta que mi hijo tuviera 10 años, y me reí mucho... no pensé lo profético del asunto.
Si bien es cierto que no tiene 10, está a 5 días de cumplir 5 años, ni que decir cómo vuela el tiempo, cómo sientes que no es suficiente el que le das, que no es suficiente lo que haces, que podrias hacerlo mejor, pero no sabes cómo, que cada vez que me reta tengo que reconocer el ingenio pero guardarme la risa y con cara de enojo reprenderle.
Mi madre no ayuda mucho, creo que si no la abdujeron, mínimo alguien le cambió el chip, porque ha olvidado cómo me educó a mí, para maleducar por completo a mi hijo, para recibir mis comentarios con gracia y decirme que yo era así... o peor...
Y bueno... esta aventura llamada maternidad me ha sacado arrugas, canas, kilos de más, pero una inmensa, inamovible e insustituible plenitud que no pensaba que existía...
Doy gracias!

lunes, febrero 20, 2017

sueños

No puedo contarte cada noche en que sueño contigo
- ni cómo - 
mi conciencia no me lo permite... 
y así...
le couple by Alex4D

miércoles, enero 11, 2017

crianza efectiva

Resultado de imagen para crianza efectiva
http://cosas.com.ec/crianza-efectiva-el-poder-del-amor-y-los-limites/

Es muy difícil de por sí ser padre, para que encima alguien venga y te diga que no lo haces bien. Antes pensaba que si lo que hicieron mis padres funcionó (porque creo que funcionó, porque creo que no estoy loca, creo que hago bien la parte que me toca, creo que soy un ser humano que aporta en lugar de quitar, y etc.,etc., etc.), entonces si yo salí bien, por qué no hacer lo mismo para que mi hijo también "salga bien"... y entonces, te topas con que no se puede, con que todo lo que fuiste y eres, todo lo aprendido, lo creado, lo aceptado, se lo heredas genéticamente a tu hijo, y entonces ahora ese hijo está más revolucionado que tú a su edad y entonces lo que contigo funcionó, con él ya no funciona.
Y sucede que en el camino de quererlo hacer todo bien no siempre sale así, y sucede que sin darte cuenta quieres protegerlo tanto de este mundo lleno de mierda que no le permites crecer en ciertas áreas, sucede que quieres darle tanto amor que aveces ni sabes cómo hacerlo y sucede que él es tu completo reflejo, que su conducta grita a los cuatro vientos tus deficiencias y que toda su personalidad depende tanto de ti, que muchas veces sientes que te ahogas, quieres salir corriendo y tienes una cara eterna de "help"...
Es tanto lo que cada uno tiene que sanar, tanto que creemos resuelto y no es cierto, son tantos nuestros mecanismos de defensa, nuestras patologías, nuestras deficiencias... por fortuna existe la terapia!
Y así...

miércoles, noviembre 30, 2016

Tu más profunda piel - Julio Cortázar


  

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel.
  No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacía de tu rostro una máscara de joven faraón nubio... Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche.
De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos.

¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste  "Me da pena", y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto.
  
Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

Dijiste "Me da pena, sabes", y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado.

Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.
  
Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego.
No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo.


Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.

*******

martes, agosto 18, 2015

Miedo superlativo

Nunca en mi vida sentí tanto miedo como cuando me dijeron que mi hijo de dos años y medio de edad requería una cirugía y además con anestesia general.
Yo sentía como en mi interior toda mi tranquilidad se desmoronaba y en el exterior me volvía un zombi, uno intolerante, irascible y sumamente hostil y tu... tu el padre de mi hijo, te veía actuar del todo tranquilo, seguro, sin preocupaciones - como usualmente te comportas - y me enojaba y quería gritarte y decirte que podían pasar una infinidad de cosas que no podíamos controlar.
Sólo cuando ambos dejamos a mi hijo en la camilla, a la entrada del quirófano es que vi resbalar desde tus ojos una lagrima y bajar por tus mejillas, ahí entendí, que también luchas tus propias batallas y no siempre me lo dices. 
¿Cuántas veces y por cuantas distintas razones luchas batallas por ti mismo en lugar de compartir conmigo la carga? No lo sé.

martes, marzo 31, 2015

Devuélvanme a mi madre!

Cuando estaba lejos, recordaba con mucha nostalgia qué se sentía al abrazar a mi madre, esa sensación de sentirte en casa, protegida, segura y más con una madre como la mía.  Ella siempre fue una leona, siempre nos protegió con uñas y dientes, sacrificó su vida y su felicidad pensando que eso era lo que debía hacer para no terminar siendo juzgada por sus hijos si tomaba una mala decisión.
Ella siempre fue la fuerte, la que no necesitaba dormir, comer o lo que sea que cualquier ser humano necesitara, la que cada tres o cuatro años enfermaba inexplicablemente sólo de cansancio, debido a dormir solo un par de horas por día para tener todo listo en casa, para que al despertar viéramos a una mujer vestida, peinada y maquillada, con desayuno, ropa y mochilas listas.
La que nunca se dejó de nadie, la que igual se ponía al tu por tu con un policía que con el ladrón que intentaba robarle. La que nunca se quejó de nada.
Ella, esa mujer tan fuerte, decidida y al mismo tiempo tan amorosa. La que nunca escatimó en amor, atención y disciplina, la que era ejemplo y admiración, a la que amaba y respetaba tanto, la que escuchaba, analizaba y aprendía, aún de mí, su hija.
Irme de casa implicó la decisión más difícil pues salía de su burbuja, de su cariño, de su protección, y aunque hablábamos cada semana, la visitaba tres veces al año, nunca dejó de hacerme falta.
Un día decidí que era tiempo de volver, que quería pasar los años que fuera que tuviera de vida a su lado, y al lado de mi gente. Regresé, conocí a mi marido, me embaracé y de pronto, como por arte de magia el chip en su cerebro cambió.
El último abrazo de hija lo recibí estando embarazada, después de ahí, mis hormonas, los cambios de humor, los pleitos por no entender mis decisiones, su envejecimiento natural, todo eso hizo que de algún modo, esos abrazos de madre se perdieran, y de pronto, 3 años después me encuentro con que mi madre ya no me ve como su hijita, ya no tiene deseos de abrazarme y aveces hasta siento que lo único que la hace querer verme es el hecho de que parí un niño que ella adora.
Ya no nos entendemos y llegué a un punto en el que mejor le doy por su lado, porque ella se niega a aceptar cualquier opinión que no sea la suya, o la de su hijo favorito, claro.
Es muy triste y doloroso ver que la mujer que era, ya  no es, ha sido difícil entender que parte del deterioro cronológico es esto, es su cambio, es que ya no soy una hija para ella si no una madre, de su nieto adorado. Es saber que ya pierde la memoria, que ella crea que nadie sabe  mas que ella y aun en los momentos de mayor tranquilidad, al querer platicar resulte en un, "no voy a cambiar, así soy, ya para qué"...
Me da tristeza... mucha.
Y cuando llego a su casa y ya solo se iluminan sus ojos cuando mira a mi hijo, lo cual me regocija y a la vez me destroza el alma.
Ya no tengo a mi mamá... solo existe la abuela de mi hijo, y eso me ha roto el corazón muchas veces.


lunes, marzo 02, 2015

llorar

Creo que el dolor nos vuelve sumamente egoístas... a menos que seas mamá... porque cuando lo eres, encuentras fuerzas para relegar lo que sea y atender las necesidades de tus hijos y de la gente que amas.


Hace casi un año que no escribo aquí, y ahora vuelvo, como siempre, para usarlo de catarsis. 
Hace unos días me di cuenta de que necesito llorar, y no lo logro y no tengo con quien hacerlo.
No es que me sienta triste en realidad, las mujeres - a veces - tenemos la necesidad de desbordarnos para poder limpiar la casa y seguir adelante.

Ahora siento un cansancio inconmensurable, física y mentalmente. He pasado casi dos meses soportando el peso completo de casa, los días en hospital con mi marido que estuvo a punto de morir, las noches durmiendo casi nada, (además de los dos años de dormir tan poco desde que soy mamá), esos días de salir corriendo del hospital antes del amanecer a ver a mi hijo, para que al despertar me viera y se sintiera menos solo sin su papá, su tos y mi gripa de mas de un mes, sus problemas digestivos, sus alergias, mis problemas digestivos, su no dormir, su aventar todo un momento y llorar al otro por no saber cómo expresar su tristeza ante lo que sucedía, su necesidad de sus padres a los que no veía... y mi incapacidad para partirme en más.

Febrero nos azotó con una lista interminable de padecimientos físicos con sus consecuencias emocionales y económicas.

Llegamos a marzo, y tengo la esperanza de que todo mejorará... pero estoy tan cansada y con tantas grietas, a punto de romper la presa... y no tengo con quien hacerlo... creo que esta es la carga que llevamos los que por razones que creo que ya ni recordamos, terminamos volviéndonos los "fuertes" de la familia, los que no pueden enfermar, los que nada los quiebra, los que no necesitan llorar... ajá!

JAC

miércoles, febrero 26, 2014

sin palabras

Hoy mi marido se levantó antes que yo, sacó al perro, calentó agua para que me bañara (porque el gas no daba para la potencia del boiler), preparó el desayuno, y mientras me bañaba vistió a mi hijo y le dio de desayunar.

¿Acaso no es la vida buena?

Y lo digo sin asomo de soberbia, intento hacerlo en mayúsculas con la humildad que proviene de saber que no lo merezco y que es el mejor hombre que me he topado en la vida... y además es guapo!

Me siento tan amada!


martes, febrero 18, 2014

elecciones

Hace unos meses leí por ahi un afiche que rezaba:

¿Quiere ser felíz?... tome decisiones!

En alguna conversación un día entre amigas una me dijo, me da tanto gusto lo bien que te ha ido, qué suerte el marido que encontraste, a lo que respondi "¿suerte?" elecciones amiga, elecciones.

Así como en el pasado elegí gente muy enferma como compañeros de ruta, también un día elegí cambiar, empecé a sanar y a tomar mejores decisiones.

De hecho en la vida, como yo creo que a muchos les pasa, yo he hecho muchas elecciones que han sido sumamente criticadas de inicio y que en el futuro se revelan como las mejores de mi camino.

Hoy me encuentro eligiendo de nuevo - muy criticada también - dejar de trabajar para dedicarme a mi familia.

Quien lo iba a decir!

p.d. lo bueno - creo - es que podré volver a escribir - creo - .


lunes, mayo 06, 2013

viernes, marzo 29, 2013

esperanza

Te observo
     -en toda tu perfección-
colgar de mi cuello en la búsqueda de seguridad
     -como si tuviera todas las respuestas-
mientras vas completando cada hueco de mi ser
y me llenas de esperanza...


jueves, enero 17, 2013

oler tu piel


oler tu piel que hace minutos enjabonabas con las prisas de la mañana
oler tu piel  que perfumas con los aromas que me despiertan el cuerpo
oler tu piel a fresco y salvaje, a hombre en celo
- que tantas imagenes me evocas - 
oler tu piel definitivamente hace que me vuelva loca
así de loca como hoy por la mañana
- entre las sabanas.

jueves, noviembre 22, 2012

miedo

Aún recuerdo esa conversación donde me preguntaron ¿a qué le tienes miedo?. Fué hace algunos años y yo atiné a decir: a las arañas. Obviamente eso no era lo que deseaban saber, pero estoy acostumbrada a que mi respuesta real no agrade. No digo que sea irreal mi miedo por las arañas, pero creo que todos sabemos que ese no era el topico que estaba indagando sobre mi personalidad.

Finalmente tuve que decirlo, intenté algo más y respondí: A NADA.
Después del momento de retórica insistente dije: a la pobreza.
Obviamente a la gente no le gusta decir que a la pobreza material porque sonaría muy frívolo, entonces la siguiente pregunta de mi interlocutor fué: ¿a la pobreza espiritual? Y haciendo gala de quien soy y de que no me importe lo que los demás piensen, dije la verdad, a lo que temía realmente: la pobreza material.
Claro que - como siempre - las miradas y expresiones de los demás no se me escaparon y como si de una enfermedad terminal se tratara, terminaron  cambiando el tema.
Y mi realidad era esa, ese era mi único temor...
No le temo a la oscuridad, ni a la muerte, solo a la vida de pobreza material... bueno... eso era hasta hace unos meses.

Ultimamente he querido preguntarle a mi madre, ¿algún día dejas de sentir miedo?

Estar embarazada me enfrentó a una realidad diferente, ahora le tengo temor a muchas cosas, a ser buena madre, a no pasar mis carencias/deficiencias a mi bebé, a saber educarlo/a, a que sea en un futuro un hombre/mujer de bien, a que crezca sano/a y fuerte, a que viva una vida plena, a que no le falte nada, y a tantas y tantas cosas que al parecer es normal sentir.

Para mí no es normal... yo no le tenía miedo a nada... o casi...

viernes, octubre 12, 2012

Carne - Byron Espinosa


Mi deseo
es un nudo de noches largas
Y el tuyo?
...

(Carne... Placer. Sentido...
Eternas paredes de excitación y música 
revolviéndose en simétricos mordiscos.
(Desnudo).
La cama.
El cuarto.
Tus manos hechas raíz en cada milímetro de mi cuerpo.
Un nuevo placer.
Nubes de piel y órganos rozándose. 
Abismos entre el sudor y el semen. 
Surcos de saliva y caminos lubricados.

Más placer.
Mis ojos penetrando tu vientre.
Escapar del orgasmo en tu boca.
(Jugar con las manchas de la pared. 
Con los precios detrás de la puerta).
Saberme diminuto en tus costillas. 
Amamantado de corales. 
Abejones caminando sobre mis testículos. 
Una luna resquebrajada puesta para adornar tus quejidos. 
 Tus uñas abriéndome espalda y deseo. 
 Palabras.
 Látigos de cuerpo y pan en migajas. 
Gritos bajos. 
Noche...
Amanecer con piel en las uñas).

jueves, septiembre 06, 2012

acto de fé


no he vivido nunca un acto de fé tan grande,
tan implícito, tan importante
- impactante, impaciente -
como la creencia de la vida de este ser
que se revuelca dentro de mí
que le late el corazón a 174 lpm
que brinca y se mueve como contorsionista
- mi pececito de agua amniótica-
al que le adivino la boca y la risa
- en un ultrasonido que solo con fé se explica -
de quien imagino todo y no se nada
por quien quiero ser mejor mujer
- y también salir corriendo al doblar la esquina -
a quien siento adentro sin sentirlo
este, es mi mayor acto de fé

miércoles, agosto 22, 2012

Todos tus mañanas empiezan ahora

Todos tus mañanas empiezan aquí...

  
... olvídate ya de todos los intentos anteriores que tuviste
para huir de tu carne exhausta y cargada de cuitas;
también deja atrás todas esas veces que deseaste echar a volar
para sólo encontrarte aparatosamente con el suelo;
todo lo que ves morirá cuando cierres los ojos
y será nuevo cuando alces los párpados,
en tu cabeza lo inventaste
y todos tus mañanas comienzan aquí...

Fragmento: Todas las fiestas de mañana
Miguel Cane
 
 

lunes, agosto 20, 2012

hace tiempo

lamento que no me conocieras hace unos años
cuando aun creia en el amor perfecto
cuando me permitía danzar bajo la lluvia sin temor a mojarme
cuando podía confiar a pies juntillas
aventarme al precipicio con los ojos cerrados y la ilusión de paracaídas
cuando hilvanaba castillos, romances y fantasías
cuando la mente suspiraba y el estomago aleteaba y la cara sonreía
pero no, me has encontrado ahora,
la muñeca rota y fea, olvidada en el rincón
con tantos remiendos en el corazón que se ha vuelto amorfo
ya sin los jirones de confianza que se quedaron en el adoquin
de la acera de la casa de la mujer
donde vivía el hombre que juraba ser soltero
vamos que tanto cinismo jugando a diario a la ruleta rusa

tiene sus consecuencias en mi psiqué
ojalá me hubieras conocido cuando aún no conocía

los pasillos de la central de policía
donde pedía la órden de restricción para el esquizofrenico paranoide
que me enviaba correos amorosos cargados de sutiles amenazas
creyendo que mandarme mensajes de

"pasé por tu casa y te vi arreglando la cocina"
eran románticos y no enfermos
o tal vez, un poco antes del hombre que no supo

lo que siginificaba la palabra NO
o antes de los que sirvieron a un solo propósito

entre las sabanas revueltas de una cama que nunca fué mía
¿por qué no te conocí antes del tsunami que arrasó con mi vida?
si, ya sé, que debemos amar como si nunca nos hubiera dolido
la verdad amarle, ni le amé, ni a ese, ni a aquél...
solo fué mi último intento en confiar en la honestidad masculina
y a buen arbol me arrimé
ahora, navego contra corriente con mis peores recuerdos
no, no quiero ser compadecida, solo quisiera

haberte conocido hace algún tiempo
sería más fácil para los dos esta, nuestra vida...

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