Yo sentía como en mi interior toda mi tranquilidad se desmoronaba y en el exterior me volvía un zombi, uno intolerante, irascible y sumamente hostil y tu... tu el padre de mi hijo, te veía actuar del todo tranquilo, seguro, sin preocupaciones - como usualmente te comportas - y me enojaba y quería gritarte y decirte que podían pasar una infinidad de cosas que no podíamos controlar.
Sólo cuando ambos dejamos a mi hijo en la camilla, a la entrada del quirófano es que vi resbalar desde tus ojos una lagrima y bajar por tus mejillas, ahí entendí, que también luchas tus propias batallas y no siempre me lo dices.
¿Cuántas veces y por cuantas distintas razones luchas batallas por ti mismo en lugar de compartir conmigo la carga? No lo sé.

2 comentarios:
Big boys don't cry...El hombre no se apoya en la mujer, no nació para ello. Y cada vez quedan menos de los que pueden servir de apoyo para las mujeres. Además, de a poquito vas a ir dándote cuenta que "darse manija no es saludable". Ojo, tampoco soy un experto en el tema. Lo estoy cultivando en los últimos 3 años. Un beso y me alegro saber que todo salió bien y que entre otras cosas, tenés un marido que vale la pena "regañar" :-)
Ahora me doy cuenta que nunca respondi este mensaje. Mea culpa primo. Pero lo leí en su momento. Gracias. Beso
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